viernes, 4 de enero de 2013

Mi fuga sera la mas apoteósica recompensa.


Noches de interminable insomnio y fatídicos desencantos.
Escucho música que sugiere despedidas, música que eriza cada bello de mi piel.
La noche se presta lenta, quiere dejarme a solas.
La rabia sale despavorida, lleva mucho tiempo escondida, tiene tanto que contar.
Esta noche me siento vagabunda indefensa en tediosa penumbra, incapaz de carear mis antagónicos horizontes.
No ceso de denostar mis infinitas y ya veteranas contradicciones y cada segundo transcurrido, mayor es mi descorazonamiento.
Las alternativas desaparecen como mi ímpetu por preservar algo inapelable.
Abatidos caen uno a uno mis argumentos, tras el alegato de mi corazón, quien pide a gritos mi liberación.
Mi fuga sera la mas apoteósica recompensa.





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