Creo que todo el mundo me entiende y comprende si afirmo que siempre hay un día, bien de la semana, del mes, del año..,en que todo lo que te rodea te agobia.
Andas con pies de plomo, vagando por los mismos lugares repetidas veces, no se si decir pensando, creo que mas bien huyendo.
Dando pasos abatidos comienzas a sentir fatiga, seguramente por la carga que sostienes, y de manera desanimada das pie a la fluidez de pensamientos, aquellos que turban tu día y desalientan las pocas ganas que permanecen escondidas en algún resquicio, muy dentro de ti.
La molestia se hace protagonista, todo resulta completamente irritante.
Todo finaliza apartándose por completo del mundo, desapareciendo.
Desaparecer no es la solución, dicen por ahí, pero realmente todos pensamos inmediatamente en la necesidad de huir en tales momentos.
Yo huyo, no lo considero cobardía, mas bien descanso proporcional.
No hay comentarios:
Publicar un comentario