domingo, 8 de mayo de 2011

Diez

Ante la celeridad de la vida, hay algo que me hace parar y me tranquiliza, algo que me da la estabilidad que se necesita.
 Esta vida cansa y agota y siempre necesitas poder apoyarte en algo para descansar, tomar aliento y volver a retomar lo empezado.
Este mundo es inmenso y siempre necesitas de la compañía de alguien para recorrerlo y no perderte por caminos incorrectos.
En tu recorrido los obstáculos aparecen sin esperártelo y te hacen tropezar, pero una mano se extiende para agarrarte y amortiguar tu caída, evitando daños mayores.
El mundo implanta valores erróneos y si te agarras a ellos puedes corromperte, pero siempre ahí algo que te da un toquecito en el hombre para avisarte y hacerte reaccionar.
El mundo esta lleno de falsas apariencias, pero con suerte y ayuda logras quitar la venda y ver con claridad.
Porque cuando la vida me cansa, paro y tengo la certeza de que puedo apoyarme en diez pilares distintos.
Porque en mi viaje por el mundo siento que no voy sola, que mi alma lleva consigo otras diez que le guíen y le lleven por los caminos correctos.
Porque el camino no es fácil y tropiezo, pero antes de poder rozar el suelo, siento como diez manos me agarran y evitan mi caiga.
Porque el mundo consigue sumirme en su voluntad y tomar valores erróneos, pero antes de hundirme por completo, llegan de la nada diez razones distintas para recordarme que es lo verdaderamente correcto.
Porque en ocasiones padezco ceguera y no consigo curarme de ella, pero aparecen diez soluciones a mi enfermedad que solventan mi problema.
Son diez pilares, diez almas, diez manos, diez razones, y diez soluciones las que me hacen ser tal y como soy.
Y por ello debo agradecer diez veces por infinitas más, todo lo que diez personas hacen por mí.
Es su carisma, su bondad, su generosidad, su voluntad, su incondicionalidad, su AMITAD, lo que consigue hacerme levantar cada mañana con una sonrisa y con alegría.
Todas y cada una de ellas con sus defectos y virtudes, todas y cada una de ellas con sus pros y sus contras, son perfectas.
Imaginarme sin ellas, es algo que no concibe especio en mi mente.
Porque son fuertes como robles, y delicadas como el cristal.
Preciosas por fuera, pero aun mas por dentro.
Aportan a mi vida todo lo que siempre he necesitado y por ello no puedo despegarme de ellas.


Ellas son mi droga, y la dosis que necesito para poder saciar mi adicción.

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